Abrir el pensamiento

Maurits Cornelis Escher es uno de mis dibujantes favoritos. Es el pintor de lo imposible. Miras uno de sus cuadros y puedes ver una cosa o puedes ver otra. Hay que abrir el pensamiento sin límites en tu punto de vista.

Maurits Cornelis Escher conocido como M. C. Escher no fue un estudiante brillante.

Solo destacó en las clases de dibujo.

Vivió de sus padres hasta que pasó de los 51 años y conoció España. Estuvo en Granada y en la Alhambra, donde contempló los detalles decorativos observando sus dibujos casi matemáticos.

Dibujos de la Alhambra que le dejaron una huella que muchos advierten como una clara influencia.

Viendo los dibujos de M. C. Escher no sabrás si subes o bajas, si entras o sales donde tu perspectiva y tu manera habitual de ver las cosas, la tienes que dejar apartada en un segundo plano.

Para entender su pintura debes de abrir el pensamiento.

Abrir el pensamiento

Abrir el pensamiento significa lo que tantas veces digo en meditación de ‘soltar’. Dejarse y no aferrarse a una única idea en nuestra manera de pensar.

Creer y estar convencidos que puede existir otro punto de vista distinto y comprender ese nuevo punto de vista.

Intentar ver los peces en el cuadro de M. C. Escher cuando solo nosotros vemos los pájaros y entender que podemos llegar a ver peces.

Eso de aferrarse a una sola verdad es muy común. Es más, pienso que todos nosotros de vez en cuando, pasamos por ello.

Nuestros pensamientos nos juegan una mala pasada.

Estamos por ello muy limitados. Por ello muchas veces, creo que no vemos salidas a los problemas.

No vemos una salida a nuestros problemas porque estamos demasiado acostumbrados a hacerle caso a nuestros pensamientos. Gracias a ello, si vemos una única salida que no es posible, la seguiremos viendo como única y como imposible.

Y todo porque no ‘soltamos’.

Esa es al menos mi forma de ver todo esto, y por eso M. C. Escher es uno de mis dibujantes favoritos.

—Rafa García


Abrir el pensamiento
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5 Comentarios Abrir el pensamiento

  1. Paula

    Nos vamos entrenando día a día y es verdad que al observar nuestra mente nos vemos muy limitados.
    Observar nuestra mente y ser testigos de esos pensamientos relacionados con satisfacer a otros, juicios de valor acerca de otras personas, ideas de control, de enojo, pensamientos acerca del pasado y miedos todos ellos en una única dirección y como bien dices, un solo punto de vista.
    Es por ello que si vemos una única salida que no es posible, la seguiremos viendo como única y como imposible. Qué bueno.
    Te paso un enlace que me pareció interesante:
    12 consejos para observar la mente
    Muchas gracias.

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  2. Ángela

    A Escher lo descubrí de pequeña. En casa apareció un día un cuadernillo que contenía varios de sus dibujos, y recuerdo haberme pasado horas junto a mi madre desentrañando el mundo paradójico que nos mostraba. Se ha convertido en uno de mis más preciados recuerdos. Y hace unos años tuve la oportunidad de visitar una exposición suya. Fue genial.

    Gracias a él comprendí que en la vida, en ocasiones, subir y bajar es la misma cosa, que fondo y figura son intercambiables y que retroceder significa avanzar. Pero no lo había asociado con la meditación.

    Ha sido una buena idea por tu parte. La meditación como una herramienta que nos permite tener una perspectiva más amplia de los problemas y posibles sus soluciones. En psicología hay un término para esto: “independencia de campo”. Podría convertirse en una investigación… por qué no.

    Por mi parte, y con un poco de suerte, no me pierdo la última exposición de Escher. Totalmente recomendable:

    El universo surrealista de Escher

    Un saludo

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  3. Ángela

    De Muñoz Molina sobre Escher: “un estanque de agua lisa con hojas otoñales posadas en ella, intercaladas con el reflejo de las ramas de los árboles, con las figuras de los peces que nadan bajo el agua: el agua, su profundidad, lo que contiene, lo que flota en ella, lo que se refleja, todo en un solo golpe visual. Solo en la brevedad de un haiku caben tantas cosas juntas”.

    Me ha llamado la atención que, al final de su artículo y a modo de conclusion, Muñoz Molina también relacionara a Escher con el Zen. Y es un gustazo leerlo.

    Lo más cerca que vamos a tener la exposición es en Madrid. Ánimo, no está tan lejos.

    Aqui el articulo completo.
    Un saludo

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