La Meditación en Grupo

Meditar en grupo nos puede ayudar a no sentirnos solos una vez por semana en nuestro largo viaje en soledad por este camino. Un camino que debemos de recorrer nosotros solos para comprenderlo.

Una de las cosas que más ayuda a continuar con la práctica de la meditación es la meditación en grupo.

Ayuda a no sentirse solo ante la experiencia personal que supone la práctica de la meditación si nunca antes la hicimos en la vida.

Meditando en grupo adquirimos muchas veces la sensación de tener mayor fuerza a la hora de afrontar este camino en soledad.

Meditar en Grupo

Cada vez que hablé de la meditación en grupo, siempre acabé hablando también de la persona que dirige la misma.

Cuando explico la meditación y cuando comencé este blog dejé bien claro que no soy ningún maestro, ni mentor ni ningún gurú. Sencillamente cuento mi propia experiencia tras asegurar que esa experiencia, es muy personal; que a mi me sirvió, pero sabiendo que mis palabras puede en otros tener una percepción distinta y sobre todo, una influencia que no deseo.

Procuro siempre cuidar este aspecto cuando hablo en un grupo.

Y procuro no dirigir nunca el grupo. Es más, suelo sentarme a meditar entre la gente y no en un sitio de referencia.

Intento actuar como un interlocutor más. Aconsejo tan solo con mi experiencia con un libro, un retiro o dando sencillamente mis ligeras sospechas, pero nunca dirigiendo nada.

Cuando hablamos de dirigir y buscamos su significado en el diccionario, encontramos los sinónimos conducir, guiar, navegar o pilotar.

En la meditación, el único que debe de dirigir es uno mismo, y si lo explica debe de saber que tras la facilidad de la explicación, se encuentra la dificultad de la práctica. Una práctica personal.

Así me lo contaron y así lo cuento yo. Y esa ha sido mi mejor experiencia.

Sobre los maestros

Dijo Jiddu Krishnamurti en una conferencia que impartió en los años 80, que existen muchas escuelas que enseñan como ser conscientes o estar atentos (ya por aquellos años comenzaba a despuntar todo esto).

Aconsejó no unirse a ningún grupo ni organización, en primer lugar porque nosotros precisamos de una mente que esté totalmente sola, y en segundo lugar porque esa mente no debe de cargar con la experiencia de otros o la propaganda de otros.

Krishnamurti aconsejó no unirnos nunca a nada, que la iluminación no llegue a través de un líder ni de ningún maestro; llegará con la comprensión absoluta de lo que es y a la misma vez, de nosotros mismos.

Yo mantengo que la Verdad es una tierra sin caminos, y ustedes no pueden acercársele en absoluto por ningún camino, por ninguna religión, ni por ninguna secta”. Jiddu Krishnamurti

La mente debe de saber lo que está pasando en el campo psicológico. En nuestro propio campo personal. Consciente siempre, sin distorsión y sin enfoque alguno.

Mis maestros

Teniendo las palabras anteriores de Krishnamurti muy presentes, al entrar en la práctica de la meditación sabía y tenía ganas de relacionarme con diferentes grupos e impregnarme de su modos y de sus formas, pero lo hice y lo sigo haciendo con la premisa de que sé que puedo haber bebido de diferentes fuentes pero supe siempre, que lo que bebía era agua.

He vivido a lo largo de los años diferentes experiencias y en muchas de ellas en sentidos muy opuestos, conociendo y formando parte de diferentes ambientes.

Unos me han gustado más que otros, y verdaderamente puedo decir que hubo muy pocos que no me gustaron. Aquellos que no me gustaron, es porque sencillamente, estaban muy alejados del mundo de la meditación y su práctica.

Mi experiencia

Entrar en un Zendo o sala de meditación para practicar zazen con la idea de sentarnos a meditar en grupo, puede ser una experiencia realmente sorprenderte si llevas ya un tiempo meditando.

Ahora al cabo del tiempo, te puedo decir que puedo pasar todo un fin de semana haciendo zazen en un sesshin en una escuela Zen de laicos, donde se juntan las tradiciones Soto y Rinzai, y en la que se practica Zen en un marco occidental y cristiano.

Al fin de semana siguiente, puedo irme a otro con una comunidad budista o practicar un retiro de silencio con un grupo católico.

Muchas veces cuando viajo, procuro visitar al grupo local, templo, monasterio o ermita donde se practica la meditación o el silencio con independencia de la organización o confesión religiosa.

En muchas de estas organizaciones, me encontré muchas veces con un maestro, un instructor, un profesor o un guía espiritual, y siempre encontré  algo muy positivo en mi interior de ese retiro de silencio, esa jornada, esa reunión o ese encuentro de meditación zen.

Hablando en concreto de la meditación Zen, lo que sí me gustaría reseñar es el concepto que leemos de Bodhidharma sobre el Zen y sobre la figura del Dokusan -maestro-.

Bodhidharma dice que el Zen es una transmisión especial fuera de toda doctrina establecido como un camino de práctica en el que prevalece la figura del Dokusan como guía personal.

Según Bodhidharma, el Zen es:

Una transmisión especial fuera de toda doctrina,
No se basa en palabras ni letras.
Apunta directamente al corazón humano y
lleva a ver la realidad (kensho) y a vivir despierto (jobutsu).

Cómo ayuda la meditación en grupo

Sospecho que en la búsqueda interior de uno mismo, no vale adquirir un conocimiento empírico que muy bien le pudo valer a otro, pero no a nosotros.

En la meditación no se ofrece nunca nada. No debe de existir la condición de superación, del logro ajeno conseguido que debo de buscar o tratar de vislumbrar porque realmente, ahí se falla en el inicio y en la concepción básica.

Sin apoyo y sin estímulo externo. Sabiendo que meditar en grupo nos da fuerza para continuar.

En definitiva, solo nosotros en nuestro silencio y soledad nos daremos cuenta de que estamos comenzando a reflexionar, solo nosotros podremos volver de nuevo a nosotros mismo.

Lo grande y bonito de todo esto, y lo pienso muchas veces, es probar a ver que pasa, indagando solo y por uno mismo, aunque a veces nos sentemos a meditar en grupo para tener más fuerza.

—Rafa García


La Meditación en Grupo
4.5 (90%) 8 votes

4 Comentarios La Meditación en Grupo

  1. Mila

    Si la meditación es la auto-observación personal con la meditación en grupo comprobé que no estoy sola y que no solo a mi me ocurre eso o aquello.
    Yo pensaba que era la única persona en este mundo sin poder parar la mente cuando me concentraba en la respiración y es porque la naturaleza de nuestra mente es un no parar.
    Las prisas y el ruido mental hace que no podemos encontrarnos a nosotros mismos.

    Y que gracias a contármelo tu he metido con mucha disciplina la meditación en mi vida diaria y es verdad que la meditación en grupo te da fuerza.

    Responder
    1. Rafa García

      Tener la sensación de estar en soledad, o hacerte las preguntas de ¿Qué hago yo aquí intentando esto? son preguntas y planteamientos que vienen y van. Por mi parte, deja de intentar parar la mente y deja que venga como ella quiera. Simplemente obsérvala.

      Las prisas y el ruido mental hace que no podemos encontrarnos a nosotros mismos.”

      -Qué verdad.-

      Yo te lo podré haber contado (mejor o peor) pero eres tu la que has introducido la meditación en tu vida.
      Gracias Mila por tu comentario.

      Responder
  2. Ángela

    A mi me gusta meditar a solas y me gusta meditar en grupo.

    Voy a intentar explicarme. Como a muchas personas, lo que más me gusta en la vida es viajar, pero no solo en el espacio, sino también en el tiempo y, cómo no, hacia mi interior. He viajado sola, pero también en grupo. Estudio Historia en casa, a solas, pero también voy a clase y aprendo del profe y de mis compañeros. Necesito en ocasiones estar a solas, y en otras me muero por estar con la gente a la que quiero. Con la meditación es lo mismo… medito en casa y medito con el grupo en Oyoga. Y son experiencias distintas. Y las dos, desde mi punto de vista importantes, tanto en el aprendizaje de la meditación como en cualquier otra experiencia de la vida. Lo que me gusta de meditar en grupo (y también en otros ambitos), lo que me “alucina”, es que nos juntemos una serie de personas desconocidas que lo único que nos une es, en este caso, la meditación. No nos conocemos, ni siquiera intercambiamos palabras, pero ahí estamos, todos juntos, compartiéndonos, acompañándonos, aunque cada uno con su propia vivencia. El tiempo y las ganas dirán si surgen otro tipo de afinidades…

    También me ocurre que, a veces, me asalta la necesidad de vivir determinadas experiencias a solas, y en otras ocasiones necesito codearme con los demás. En la vida creo que todos hemos sentido esto alguna vez, incluso de muy pequeños: recuerdo etapas de estar ensimismada en mis juegos y parecer no necesitar a nadie; y otras veces salir corriendo tras las amigas porque si no estaba con ellas la vida era un sitio bastante árido y aburrido. Son momentos distintos en la vida, y lo mejor que nos puede pasar es tener la oportunidad de acceder y disfrutar de ambos. También hay que recordar que, desafortunadamente, hay personas que no la tienen. Quizás solo necesiten un empujón.

    Por lo demás, puedo dar fe de que todo lo que expresa Rafa en este post es la pura verdad. Lo firmo ante notario.

    Un saludo

    Responder
    1. Rafa García

      Gracias Ángela por tu comentario.
      …y por ser tan contundente en dar fe a mis palabras 😉

      Hoy en el grupo de meditación hemos estado hablando sobre este tema. Y es verdad.

      Hay gente que dice que tiene una experiencia distinta, que le cuesta menos trabajo meditar en grupo, que se siente como… más cómodo.

      En cualquier caso al menos, vemos que no estamos solos.
      Gracias.

      Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *