Meditación Zen | En un mes cambió mi vida

No solo los monjes y los hippies de la nueva era pueden beneficiarse de una práctica como la meditación zen donde estudios científicos recientes apoyan los beneficios para la salud física y mental.

Otra idea errónea es que si quieres meditar tienes que afeitarte la cabeza, llevar túnica y moverte por un monasterio situado en la cima de una montaña en China o en la India.

Cualquier persona puede meditar independientemente de su estilo de vida.

Todo esto pensó Michael Grothaus cuando descubrió en Kyoto el mundo de la meditación según explica en su artículo de fastcompany.com tras permanecer meditando todos los días durante cuatro semanas.

Descubrir la meditación Zen

Durante su estancia en Kyoto como periodista, Michael Grothaus en una de sus caminatas diarias para explorar la ciudad se encontró un templo budista donde varios monjes practicaban la meditación Zen.

En ese templo y sus jardines -lleno de turistas y lugareños disfrutando del lugar-, pudo observar a una mujer japonesa vestida con un traje de negocios sentada con las piernas cruzadas en el suelo y con los zapatos y el bolso colocados a un lado.

También ella estaba meditando exactamente igual a como lo hacían los monjes.

Se podían observar sus ojos semicerrados, la respiración sin esfuerzos y a una persona aparentemente inmune al ruido de las personas que estaban a su alrededor.

Permaneció totalmente inmóvil y no abrió absolutamente para nada los ojos.

Tras observarla unos minutos abrió los ojos, sonrió y se levantó, marchándose del lugar en un coche de lujo con chofer que la esperaba -del que nadie se había percatado- para llevarla seguramente a alguna reunión de negocios.

Ese es el día en que Michael Grothaus se interesó por primera vez en la meditación. Pero Michael Grothaus se preguntó: ¿Quién tiene tiempo para meditar?.

Necesitaba una buena razón para mantener la constancia y la dedicación diaria, así que le indicó a su editor sobre la posibilidad de escribir un artículo contando su experiencia personal y sus resultados al intentar la meditación durante un mes.

Meditar durante cuatro semanas y contarlo en un periódico le pareció a su editor una excelente idea y eso es exactamente lo que hizo.

Meditación Zen

ZENMichael Grothaus hizo la meditación Zen que es la forma más tradicional de meditación durante un periodo inicial de cuatro semanas.

Una vez que consiguió clavar la postura y la respiración, vino la parte más difícil: hacerlo durante 30 minutos cada día.

La posición adoptada junto a la respiración y la atención sobre ella, además de limpiar la mente de pensamientos y una vez perfeccionado este aspecto, conduce a un aumento de las ondas cerebrales alfa y theta dentro de la cabeza, como diferentes exploraciones médicas han demostrado.

El aumento de las ondas alfa y theta y su actividad en las ondas cerebrales podrían muy bien ser la razón de los beneficios psicológicos y físicos de la meditación Zen mencionados en los estudios de investigación, pero no hay que comprender la neurociencia moderna para darse cuenta que hay algo más detrás de todo esto.

Esto es lo que ocurrió a Michael Grothaus en su viaje a la meditación Zen 
(tal y como él mismo lo cuenta en su artículo)
:

Me enfadé conmigo mismo

Si la meditación aporta paz interior, al principio de mi viaje estuve de mal humor por numerosas razones.

En primer lugar, era para mí muy difícil apagar todos los dispositivos durante las sesiones de meditación y desentenderme por completo de todo. Verdaderamente, tenía miedo a perder algún mensaje importante durante mi sesión de 30 minutos.

Finalmente y con seriedad, determiné apagar todas y cada una de las distracciones que tenía a mi alrededor; sacaba la colchoneta y el cojín, ponía unas velas encendidas y bajaba la intensidad de las luces.

En segundo lugar, me enfadé conmigo mismo porque…

No podía concentrarme en la respiración

Cuanto más enérgicamente trataba de aparcar a un lado mis pensamientos más se me venían a la cabeza.

Si bien esto me preparó un escenario genial para tomar la meditación Zen como un reto, cuando en realidad cerraba los ojos y me concentraba en la respiración, me daba cuenta que era difícil dejar a un lado los pensamientos que tenía en mi cabeza.

Eso era un problema, ya que concentrado en la respiración, la no participación en los pensamientos era uno de los principales objetivos de la meditación Zen. Cuanto más intenté dejar a un lado mis pensamientos, más se me vinieron a mi cabeza.

Mi mente seguía vagando de un lado a otro, y empecé a pensar que simplemente, yo no era el tipo de persona que era capaz de llegar a meditar.

Debido a esto, y más bien irónicamente, mis primeros intentos de meditación Zen me hicieron estresarme mucho más y estar esos días más ansioso de lo que normalmente soy.

Tenía ansiedad por terminar la sesión de meditación

Este aumento de ansiedad y todas mis dudas sobre mi capacidad personal para la meditación Zen, es normal en todos los principiantes. Yo no lo sabía.

Continúa hablando Michael en su artículo que de acuerdo con Dan Tricarico -autor del libro El Maestro Zen: Creación de enfoque, la sencillez y la tranquilidad en el Aula-, señala que uno de los principales conceptos erróneos acerca de la meditación Zen es que al meditador no se le permiten tener pensamientos en su cabeza.

No podemos detener nuestros pensamientos. En la Meditación Zen simplemente vemos los pensamientos sin relacionarlos ni juzgarlos.” Dan Tricarico

(A mi personalmente, una metáfora que me ayudó a entender esto era que: Te puedes sentar a un lado de la corriente de un río y ver el agua pasar, pero eso no significa que tengas que saltar y nadar con ella para verla. Lo mismo ocurre con nuestros pensamientos. No podemos evitar que fluyan nuestros pensamientos, pero podemos sentarnos en la orilla del río y simplemente, verlos flotar.)

Tricarico tiene razón.

Después de la primera semana, Michael Grothaus había dejado de luchar con sus pensamientos y simplemente dejaba que fluyeran libremente mientras se concentraba en la respiración.

Michael Grothaus dice: La primera vez que me di cuenta de haber hecho esto, miré el reloj pensando que había pasado simplemente cinco minutos cuando en realidad había pasado veinticinco.

Dormía mejor y me despertaba más fresco y más centrado

La primera semana me sentía somnoliento después de meditar, pero a finales de la segunda semana sentía que estaba mucho más alerta. Más atento.

Este hecho se trasladó a mi vida laboral. Me sentía más centrado durante gran parte del día y estaba en mejores condiciones para concentrarme en muchas tareas que antes me costaban más esfuerzo.

Bebí menos tazas de café.

A la tercera semana de estar meditando todos los días, me dormía más rápido de lo que normalmente hago.

Conseguía conciliar el sueño antes. Una vez en la cama, tardaba menos en dormirme.

Al principio pensé que esto era debido a que meditaba justo antes de acostarse, pero a la semana siguiente medité por las tardes y mi cuerpo se las arregló para caer dormido igualmente.

Me despertaba por las mañanas con mayor facilidad y tenía una leve sensación de renovación

Tricarico, continua Michael, dice que esa sensación de sueño que nos puede envolver cuando nos iniciamos por primera vez a meditar, es algo normal. Eso le ayudó.

Después de todo, nuestros cuerpos están programados para reconocer que el tiempo tranquilo que pasamos con los ojos semicerrados y quietos, por lo general es como decirle al cuerpo que queremos ir a la cama.

Dice Michael Grothaus  que cuando era profesor de teatro, muchos de sus estudiantes se dormían cuando empezaban a hacer meditaciones guiadas simplemente porque los ejercicios eran muy relajantes.

(Uno de los beneficios obvios de la meditación es la relajación. Estoy seguro de que la ciencia estaría de acuerdo conmigo en que cuanto más relajado mentalmente esté, más fácil será conciliar el sueño. Creo que el cuerpo entiende que hemos hecho un intento por disminuir el ritmo de pensamientos y por tanto esa práctica disminuye el estrés y por tanto, la facilidad de conciliar el sueño puede ser la mejor forma que tiene tu cuerpo de recompensarte.)

Mayor confianza

Otro de los beneficios que noté entre la tercera y la cuarta semana fue que me sentí menos apresurado de lo que normalmente estoy.

Tenía las mismas tareas que hacer, pero me sentí con menos ansiedad y sentía mayor confianza por el tiempo que necesitaba para realizarlas. Era como si tuviera más confianza en lo que hago.

Saber esto y tener esa sensación ampliada, es una sensación increíble. Es como tener un secreto que nadie más tiene.

Para mí inicialmente supuso uno de los mayores beneficios de la meditación.

(Y es verdad, hay algo liberador, casi subversivo, esa sensación de saber que tienes la misma cantidad de cosas que hacer cada día pero que no estás preocupado por ellas y no te sientes presionado. Saber que vives el momento y que todo finalmente se hace y que está bien hecho es una sensación increíble. No siempre sucede, pero cuando ocurre es como tener un secreto que nadie más tiene.)

Mejoró mi estado de ánimo y mi paciencia

Contrariamente a esa mayor irritabilidad que sentí cuando empecé en la meditación Zen, en la última semana me di cuenta de que tenía mucho menos mal humor y era mucho más paciente de lo que era incluso antes de empezar a meditar cuatro semanas antes.

Por lo general, era uno de esos tipos que te lanzan una mirada mortal si no averiguas dónde está el cambio en tu bolso a la hora de pagar el café mientras yo estoy esperando en la fila detrás de ti.

Pero a la cuarta semana, me encantaría esperar pacientemente a que encuentres el cambio en tu bolso mientras observo salir el café de la máquina de café mocca y le ponen el punto exacto de leche al rociarla por encima.

Las molestias llegan de las expectativas personales que se tienen y de un resultado deseado que no surge.

la meditación Zen -dice Tricarico-, ofrece una sensación de desapego a las expectativas, lo que puede dar lugar a estados de ánimo donde uno mismo se siente como más ligero.

(Esa sensación de desapego de las expectativas es lo que yo llamo ‘intencional y radical auto-compasión’ -simplemente ser amable con uno mismo-. Es una sensación y también uno de los beneficios de la meditación que bien podríamos añadir como algo verdaderamente satisfactorio.)

Conclusión

Michael Grothaus añade que después de su “viaje de cuatro semanas” a través de la meditación Zen, es un creyente más de sus sensaciones y de sus beneficios.

Opina que no es un milagro cura-todo, pero definitivamente le ayudó a estar más centrado, conciliar mejor el sueño y mejorar su estado de ánimo tras dedicarle 30 minutos al día a la meditación zazen al mismo estilo de la mujer de negocios que observó en Kyoto.

Tricarico dice que no hay manera correcta o incorrecta de “hacer Zen”.

◊◊◊

Personalmente soy de la opinión que al sentarnos, y con la percepción o impresión de esa media hora de meditación que hayamos tenido, el hecho de habernos sentado y haber intentado concentrarnos en nuestra respiración habrá sido todo un éxito.

Y cuanto más ocupados estemos, más nos podemos beneficiar de la quietud y de la atención que proporciona la meditación.

Relajarnos un poco inicialmente cinco minutos antes de sentarnos a meditar y tomar ese momento para nosotros.

Sin expectativa alguna y sin ninguna intencionalidad, sabiendo que aquí hay mucho. Hay mucho más de lo que te podría llegar a contar Tricarico o Michael Grothaus en sus cuatro semanas de meditación.

Mucho más.

—Rafa García

image source: Photo Flickr user Thilo Hilberer  en un zendo
source: www.thezenteacher.com | here’s how a month of zen meditation changed my life

 

Meditación Zen | En un mes cambió mi vida
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4 Comentarios Meditación Zen | En un mes cambió mi vida

  1. LUC

    Hola Rafa ,

    Allá por Diciembre ( un día 20,recuerdo )me puse un reto : durante 2 meses me sentaría diariamente 30 minutos a meditar.
    Tras treinta y tres días no puedo decir como el protagonista del post que en un mes haya cambiado mi vida porque no ha sido así. Presumo que tienen que pasar muchos meses más para que yo pueda hacer una afirmación tan rotunda . No lo sé y tampoco me preocupa mucho. Cuando tenga que llegar el milagro ,llegará. Mientras tanto, seguiré en mi empeño. La meditación es una práctica muy personal y cada persona lleva su ritmo.
    Volviendo a nuestro protagonista, sí he de decir que me siento plenamente identificada en cosas tales como :enfadarme conmigo misma cuando sentada los primeros días tenía una lucha continua con los pensamientos que me importunaban durante la meditación. Yo sólo quería concentrarme en la respiración y ya está. Pero no, la guerra continuaba. Un buen día decidí firmar la paz y les dije que los observaría con amabilidad cuando aparecieran pero con el mismo dulce trato los dejaría marchar.
    Como el Sr.Grothaus , al principio yo tenía una ansiedad terrible porque terminara la sesión de 30 minutos y reconozco que más de una vez miraba de reojo para comprobar que el cronómetro no se hubiera estropeado. También me picaba todo el cuerpo, las rodillas protestaban, me dolían los riñones y un largo etc.. Pese a todo ,seguía sentándome día tras día, porque me dijeron, después leí y por último comprobé que al final todo esto consistía en un entrenamiento. Y así me lo tomé. A día de hoy no tengo ni un sòlo picor o dolor .
    Como dije anteriormente, no puedo afirmar que en cuatro semanas mi vida haya cambiado, pero sí he notado algunos cambios que me animan a seguir un mes más , y otro y otro porque el gran descubrimiento ha sido : “darme cuenta “que soy la que controla mi mente. Soy yo la que tengo el control y eso me ha dado una sensación de libertad inigualable.

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    1. Rafa García

      …¡Mucha gente se va a identificar plenamente con estas palabras cuando las lean!… mucha.
      Gracias por tu comentario.

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  2. Adolfo

    Buenos días. Recién estoy empezando con la meditación.
    Siempre lo quise hacer pero creí que necesitaba un maestro porque los libros que leía siempre estaban en difícil y no comprendía muchas cosas. Ahora, al leer estos artículos en este blog, comprendí que puede ser muy sencilla (una manera de decir).
    Comencé con 15 minutos y ahora pasé a los 30 minutos.
    Reconozco que me cuesta mucho combatir los pensamientos que aparecen cuando estoy contando la respiración.
    tal vez combatir no sea la palabra justa, pero me siento muy bien.
    Estoy tratando de ser menos ansioso y eso lo estoy logrando. Además me relajo un montón.
    Muchas gracias Rafa García.
    Pregunto: los pensamientos que aparecen, son del inconsciente o condicionamientos. Quién manda esos pensamientos cuando trato de vivir aquí y ahora.
    Saludos.

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    1. Rafa García

      Hola Adolfo.

      No podría decirte quien, como o de qué manera aparecen o se mandan los pensamientos.
      Creo que le damos una importancia a nuestra manera de pensar sin darnos cuenta muchas veces que somos nosotros mismos los que nos autocondicionamos y nos ponemos las barreras.
      Todo lo que pensamos debería de depender de nosotros. Somos libres ¿no?

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